Que yo moría por lamerte la punta de los dedos después de que recorrieses cada recoveco de mi piel con ellos.

Moría porque recorrieses mi piel de cualquier manera.

Moría por enseñarte los lunares que desconociste y porque tú me recordases los que olvidé que tenías.

Morí de miedo a que te fueras y ahora me muero por enseñarte lo que soy cuando no me queda miedo.

Moría cuando te confesabas morir por mi, y morí por última vez cuando te descubrí vivo en una espalda que no era la mía.

Tantas veces he muerto por ti que tu ausencia traspasa ya mi carne

y yo no puedo sentir nada.

 

Tantas veces he muerto por ti,

corazón desastre,

que apenas me quedan entrañas que encoger y si volvieses,

si acaso lo hicieras,

te dejaría las palmas de mis manos

llenas de ruinas

para que al soplarlas,

me reconstruyeras.

 

Y si volvieses,

sólo si acaso lo hicieras,

yo podría enseñarte cómo se sobrevive al desastre de un pecho en llamas.

Y recomponernos, rompernos, incendiarnos, sentirnos o llenarnos, pero abrazándonos.

 

Que yo he muerto tantas veces por ti que ya no tengo miedo a que te vayas.

Lo que de verdad me asusta es enfrentarme a lo que queda de mi sin ti.

xdfgxg

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