”Apenas te conozco, pero sangra la parte del abrazo que no doy.”

Andrés Suárez

ej

23 de junio. 2017

Nunca te abandoné, necesito que lo entiendas.

Tan sólo cerré los ojos ante mi reflejo desbordando tu ausencia y cada una de las veces que me arropé con otras pieles, fue solo un intento desgarrado por arrancarme de los huesos el temblor que provocaste.

Necesito que comprendas, amor, que me ha costado años aprenderlo, pero que hoy soy capaz de pisar Atocha o Sol sin que se me venga la vida abajo viendo tu cara en la cara de cualquier desconocido.

Que yo nunca te abandoné, te llamé vida, te besé los labios en sueños y te alcé por encima de mi cabeza para que todos admirasen los ojos que deshicieron tanta ruina.

 

Necesito que entiendas que me enamoré de ti, vuelo salvaje, aunque no te lo creas.

 

Que un día llegaste a mi cuerpo con la fuerza y el impacto de una bola de demolición; deshiciste mi piel, la llenaste de grietas y volaste por los aires el amor que ya no me tenía.

Debes entender que nunca te he querido menos de lo que sentías en la boca del estómago cuando me veías sonreír por ti.

Que nunca te abandoné pero sí quise hacer trinchera allá donde tú no me alcanzases.

Quise creer y creí que iba a encontrar un lugar en el mundo en el que tú no estuvieses. Y pretendí que salieses por tu propio pie del rincón de mi pecho en el que yo te mantuve encadenado durante tanto tiempo.

Pero entiéndelo, ilusión hecha pedazos, el dolor era insalvable.

Y en ninguna de aquellas trincheras pude ver la sangre en tus cadenas y te llevé conmigo a todas partes.

Perdóname por eso.

Pero nunca te abandoné. No lo hice.

Intenté desprenderme de todo aquello en lo que yo creía que estabas, sí. Y casi pierdo la razón en el intento. Hasta que entendí que tú ibas a permanecer para siempre, estuvieses o no.

Y me rendí.

Siempre dijiste la verdad.

Te quiero mejor desde entonces.

Anuncios

”¿Qué has estado haciendo todos estos meses?”

Mentirme.

kk

Huyo de la gente porque no soporto mi risa en sociedad. Me aturde tal felicidad.

A veces me quedo en casa y me descubro muerta entre estas paredes tan blancas. Tan rotas.

Se deshacen y me caen encima, me llenan la piel de heridas y me rompen las costillas.

Tengo la boca llena de yeso y me miro desde arriba. Me relamo sin cuidado y me agrieto los labios pero nada me duele porque ya no existo. Soy sólo un puñado de muros destrozados, un montón de escombros en medio de un salón sin gemidos.

Ya no hay vida en esta realidad.

A veces me descubro muerta y atrapada en algo que a mí me gusta soñar recuerdo.

Me he cortado el pelo cada vez que he visto tu sonrisa en mi reflejo y ya lo llevo por encima de los hombros.

Hazme un favor, no vuelvas a sonreírme jamás.

Me han descubierto a Keaton Henson y me ha dejado las venas llenas de ceniza. No he podido volver a ser la misma desde que escuché The Pugilist. Ojalá lo entendieses.

Llevo demasiado tiempo queriendo y no sé a qué. Ni a quién.

Todo lo que reventaste se ha quedado hueco y ahora la única obsesión que me mantiene a salvo es Lara.

Lara es calma, calidez y paz. Lara mece mis sábanas y me acaricia el pelo hasta que me quedo dormida. Me salva las pesadillas y me recuerda que estoy viva.

Lara me escribe y no lo sabe. Ojalá lo supiese.

La última Libertad ya ha muerto, mi niña interior se ha quedado con todo y me ha escrito tu nombre en las paredes del estómago con los pedazos que guardó de aquella taza rota. Ahora cada vez que toso escupo todas tus putas vocales.

Que nunca me leas, ni me recuerdes, ni pienses que hiciste grande todo lo que no existía porque todo eso estaba ya dentro de mí.

No fuiste tú quien me abrió en canal, amor. Dejaste un cuchillo en mis pies y la fragilidad hizo el resto mientras te marchabas.

Ojalá nunca lo sepas.

<<Fantaseo un instante con recoger mi cabello en una larga cola de caballo. Estoy en la cocina encendiendo una cerilla. Desearía quemarlo entero y verlo arder. No hacer nada y dejar que me consuma.

Voy a hacerte un traje con mis cenizas.>>

”Alejandra”

Lara Moreno-Ventas Losada

El desgarro.

La asfixia de una garganta rota.

Huesos arañando piel.

Un lunar en mi mano derecha.

Tu lunar.

Una mentira.

Los brazos huecos.

Las uñas blandas y los anillos cayéndose de los dedos.

La conciencia en ruinas.

Los bailes a solas y su desnudez.

La niña en la escalera, de Andrés.

Dos mentiras.

La espalda en guerra y el corazón por fuera, como siempre.

Blue Valentine y su puta banda sonora.

La lengua con sabor a hierro y náuseas.

Un jersey de punto rojo.

Tres mentiras.

La piel tintada.

La mirada de lástima de mi perra.

La de inocencia de la tuya.

El cigarro de después de soñarte.

La voz que no sale.

La marca en el cuello.

Las más de doce mil palabras que me dice Word que te he escrito desde que me (dest)rozaste.

Las que no ha podido contar porque las he borrado o la canción que nunca te enseñé porque contaba demasiado sobre mi.

 

Guerras en las que luchas y no lo ves, amor.

No lo ves.

 

FB_IMG_1466853858355

He vuelto a soñar contigo y cuando he querido despertar no he podido hacerlo.

Me he notado el pulso en los ojos, y por más que tiraba de los párpados hacia arriba, no podía abrirlos.

Ha sido como si mi propio corazón se empeñase en seguir soñando. Como si no quisiera despertarme.

”Quédate así. No te muevas. Vuelve a verlo, por favor. Necesito verlo de nuevo.”

Pero estaba despierta y sé que el sueño ha sido sólo un recuerdo. Un ”no te vayas a olvidar de cómo te abrazó la primera vez en el andén. Recuerda la fuerza de sus manos en tu cintura. Se te estaba empezando a olvidar.”

Cuando he conseguido abrir los ojos, volvían a estar llenos de ti.

Te juro que hoy hubiese dado mi vida por verte amanecer.

large (11)